“Te confieso que hay canciones que me dan más lecciones que
un sermón”
Te confieso que muchas
veces se rompió mi corazón, bien raro, porque siempre que se quebraba lo hacía
la misma persona, pero no, tampoco creas que soy una mustia, yo también debí
fracturar el suyo unas cuantas veces. Finalmente después de mi tremendo primer amor
amado y sufrido, hubo un cambio en mi visión de la vida de trescientos sesenta
grados, al grado de que jamás le di importancia a nada, nada relacionado con el
amor, eso no era para mí, eso no me importaba ¿tener una relación? ¿Pensar en
cuál es el momento prudente para decir “te amo”? bah, jamás me importó, no
después de saber cómo dolía.
Durante un tiempo
decidí hacerme la fuerte y conocer el mundo al que le había dado la espalda
¿Qué quería probar? Solo quería que se diera cuenta de que pude estar sin él,
tan siquiera que uno de los dos lo creyera, haber quien caía primero. Digamos
que en ese juego perdimos los dos, tú lo creíste y yo te dejé creerlo
(brillante la lógica femenina que apliqué, me salió el tiro por la culata como
mi madre diría).
Por una parte me
caía mejor mi nueva yo, probé, baile, reí, viví todo eso, por un tiempo conocí
buenos amigos, pero claro, todo, todo, todo tiene un fin, mejor ni decir cuánto
duró esta linda etapa de sexo, drogas y rock’an’rol en la cual descubrí una yo
que sabía cómo divertirse y que sabía dejar los sentimientos de lado para no
sufrir, no recordar y solo disfrutar. De verdad hubo un momento en el que podía
hacer cualquier cosa, besar a cualquiera y no causaba ningún impacto en mí, al
contrario, solo me llegaba a la mente una pregunta ¿será que después de él no
voy a saber querer a nadie? Sigue sin respuesta, aunque de verdad, no estoy
segura si podré ser capaz de enamorarme nuevamente, como idiota, como todas,
como la primera vez; no, porque ya no soy esa ilusa, de una forma u otra abrí
mis ojos y me di cuenta que nada era color de rosa, siempre hay algo, siempre
tienes que estar atento, las señales son muy claras, solo debes mirar dos veces
donde todo parece perfecto, me hice una perra realista, me convertí en alguien
que sabía que el amor a los veintes es un producto vendido a base de la mejor
mercadotecnia del mundo. Sí, puede que el amor exista no lo niego, amas a tus
padres, a tus hermanos, amigos, incluso amas a tu perro; Todo mundo dice que
hablas según como te fue, pues en mi caso y con mi voz yo les digo: el amor
está bien raro, es una cosa bien loca, que casi siempre termina haciéndote un
enamorado loco del cual no sabemos si despertará con cordura el día siguiente.
Porque sí, si algo hace el amor y pongo
mi experiencia de por medio, el amor, nos quita la cordura y tal vez, algunas
neuronas.
¿Alguna vez
quisiste que se te cumpliera un deseo? Algo tan insignificante como volver a
oler a alguien que extrañas, abrazarlo, contarle tantas cosas ¿Alguna vez calculaste
en este mundo de probabilidades todo lo que ofrecerías por volver a ver a esta
persona y reír de nuevo juntos? A veces son solo los recuerdos, a veces, la
añoranza; pero siempre habrá algo que hará que quieras regresar al punto en el
que decidiste que ya no había marcha atrás. Nada es perfecto el amor no es
perfecto, pero te aseguro, lo que tuvimos, estuvo muy cercano a serlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario