jueves, 22 de mayo de 2014

Confesión

“Te confieso que hay canciones que me dan más lecciones que un sermón”
  Te confieso que muchas veces se rompió mi corazón, bien raro, porque siempre que se quebraba lo hacía la misma persona, pero no, tampoco creas que soy una mustia, yo también debí fracturar el suyo unas cuantas veces. Finalmente después de mi tremendo primer amor amado y sufrido, hubo un cambio en mi visión de la vida de trescientos sesenta grados, al grado de que jamás le di importancia a nada, nada relacionado con el amor, eso no era para mí, eso no me importaba ¿tener una relación? ¿Pensar en cuál es el momento prudente para decir “te amo”? bah, jamás me importó, no después de saber cómo dolía.
  Durante un tiempo decidí hacerme la fuerte y conocer el mundo al que le había dado la espalda ¿Qué quería probar? Solo quería que se diera cuenta de que pude estar sin él, tan siquiera que uno de los dos lo creyera, haber quien caía primero. Digamos que en ese juego perdimos los dos, tú lo creíste y yo te dejé creerlo (brillante la lógica femenina que apliqué, me salió el tiro por la culata como mi madre diría).
  Por una parte me caía mejor mi nueva yo, probé, baile, reí, viví todo eso, por un tiempo conocí buenos amigos, pero claro, todo, todo, todo tiene un fin, mejor ni decir cuánto duró esta linda etapa de sexo, drogas y rock’an’rol en la cual descubrí una yo que sabía cómo divertirse y que sabía dejar los sentimientos de lado para no sufrir, no recordar y solo disfrutar. De verdad hubo un momento en el que podía hacer cualquier cosa, besar a cualquiera y no causaba ningún impacto en mí, al contrario, solo me llegaba a la mente una pregunta ¿será que después de él no voy a saber querer a nadie? Sigue sin respuesta, aunque de verdad, no estoy segura si podré ser capaz de enamorarme nuevamente, como idiota, como todas, como la primera vez; no, porque ya no soy esa ilusa, de una forma u otra abrí mis ojos y me di cuenta que nada era color de rosa, siempre hay algo, siempre tienes que estar atento, las señales son muy claras, solo debes mirar dos veces donde todo parece perfecto, me hice una perra realista, me convertí en alguien que sabía que el amor a los veintes es un producto vendido a base de la mejor mercadotecnia del mundo. Sí, puede que el amor exista no lo niego, amas a tus padres, a tus hermanos, amigos, incluso amas a tu perro; Todo mundo dice que hablas según como te fue, pues en mi caso y con mi voz yo les digo: el amor está bien raro, es una cosa bien loca, que casi siempre termina haciéndote un enamorado loco del cual no sabemos si despertará con cordura el día siguiente. Porque sí,  si algo hace el amor y pongo mi experiencia de por medio, el amor, nos quita la cordura y tal vez, algunas neuronas.
   ¿Alguna vez quisiste que se te cumpliera un deseo? Algo tan insignificante como volver a oler a alguien que extrañas, abrazarlo, contarle tantas cosas ¿Alguna vez calculaste en este mundo de probabilidades todo lo que ofrecerías por volver a ver a esta persona y reír de nuevo juntos? A veces son solo los recuerdos, a veces, la añoranza; pero siempre habrá algo que hará que quieras regresar al punto en el que decidiste que ya no había marcha atrás. Nada es perfecto el amor no es perfecto, pero te aseguro, lo que tuvimos, estuvo muy cercano a serlo. 

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