lunes, 12 de mayo de 2014

Ecos de silencio

  No hay nada mas puro que amar en silencio, entre la luz y la oscuridad, entre lo cierto e incierto, lo tangible e intangible.
   Y ahí se encontraba ella, suspirando en la ventana queriendo no encontrarlo, pero buscándolo en silencio, rehuyendo a su mirada crítica y determinante, la que la hipnotizaba y asustaba al mismo tiempo.
  No bastaba con fantasearlo pero bien sabía que era banal, el mero deseo de encontrarle para a los pocos segundos renunciarle ¿Era eso o era amor?
  Cada que ella se perdía él desinteresado solo reía, pero cuando ella no regresaba, atormentado él la buscaba ¿Será Locura? ¿Será verdad? O era el deseo que no cesaba de reparar lo irreparable.
   Era un juego donde ambos perdieron, él, el valor, ella, el corazón. Esperándolo, perdiendo el momento y la noción del tiempo.
   Huyendo de él, de su indiferencia natural hacia ella, aceptando por convicción que es una amante loca, tal vez esperando o tal vez dejando pasar, queriéndolo en secreto, queriendo no odiarle.
   Estando orgullosa de ella misma y recuperando su fortaleza, perdiendo su ilusión. Recreándose e impulsándose a ser realista y consciente de su emoción...de su dolor.
   Ella, renaciendo, suspirando en la ventana, viendo primaveras, esta vez, sin recordar ni un atisbo de aquella, su mirada. 

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