Y ahí se encontraba ella, suspirando en la ventana queriendo no encontrarlo, pero buscándolo en silencio, rehuyendo a su mirada crítica y determinante, la que la hipnotizaba y asustaba al mismo tiempo.
No bastaba con fantasearlo pero bien sabía que era banal, el mero deseo de encontrarle para a los pocos segundos renunciarle ¿Era eso o era amor?
Cada que ella se perdía él desinteresado solo reía, pero cuando ella no regresaba, atormentado él la buscaba ¿Será Locura? ¿Será verdad? O era el deseo que no cesaba de reparar lo irreparable.
Era un juego donde ambos perdieron, él, el valor, ella, el corazón. Esperándolo, perdiendo el momento y la noción del tiempo.
Huyendo de él, de su indiferencia natural hacia ella, aceptando por convicción que es una amante loca, tal vez esperando o tal vez dejando pasar, queriéndolo en secreto, queriendo no odiarle.
Estando orgullosa de ella misma y recuperando su fortaleza, perdiendo su ilusión. Recreándose e impulsándose a ser realista y consciente de su emoción...de su dolor.
Ella, renaciendo, suspirando en la ventana, viendo primaveras, esta vez, sin recordar ni un atisbo de aquella, su mirada.
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